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El Turismo Slow y el Slow Food, dos filosofías que van de la mano.

El Turismo Slow y el Slow Food, dos filosofías que van de la mano.

¿Eres de los que prestan atención a lo que comen? Si es sí y además te gusta también hacerlo cuando viajas, ¡este post te explica el origen de la filosofía del Turismo Slow!

A todo el mundo le gustan los colores de la huerta y el olor a fresco de las verduras. Nos entraña la persona que baja todas las mañanas a saludar y a dar de comer a los borricos. La señora que vende las almendras y la miel en la puerta de su casa. Los huevos camperos que nos trae todas las semanas la vecina y en general, la comida y las cosas hechas con dedicación y con cariño. Contar esto no es casualidad ya que la filosofía Slow Food nace de la falta de atención hacia las costumbres más tradicionales y que se han ido perdiendo con el ritmo actual de la sociedad en la que vivimos, consecuencia de la mala calidad de nuestra comida hoy por hoy.

El término de Slow Food se crea como respuesta al Fast Food y en general a la falta de humanidad que se destina a la producción de alimento. Slow significa lento y food, comida, dos términos que cuando se unen dan el significado a todos los productos que de una manera tradicional y sin aditivos participan en las recetas tradicionales de nuestra cocina. En general, productos de calidad y que respetan la temporalidad de los alimentos durante las estaciones del año porque:

¡es importante saber que no hay brócoli en verano!

Empezando como una revolución decidida a revocar la comida rápida poco a poco, ha ido evolucionando hacia una filosofía de vida donde aspectos tan importantes como la salud han ido ganando terreno. En definitiva, no queremos consumir químicos y malas costumbres que además de estropear los alimentos, han acabado con los ciclos tradicionales del campo y por supuesto juegan con nuestra salud.

La importancia de la filosofía Slow food no acaba en las tiendas y en el mercado de nuestro barrio. Existen varias empresas turísticas que trabajan para ofrecer un producto diferente y de calidad a partir de la actividad que desarrollan, y es aquí donde el turismo se relaciona con este movimiento. El servicio turístico en nuestro país está muy relacionado con la gastronomía y cada vez son más las empresas que ofrecen un servicio basado en esta temática culinaria para visitar España. Es por este motivo que la filosofía del turismo Slow se está haciendo cada vez más fuerte en nuestro país y en nuestras ciudades. El Turismo Slow es una filosofía de viaje que busca obtener el lado más real de un destino a partir de la experiencia del viajero.

Para conseguir su objetivo, el Turismo Slow entre otras cosas fomenta consumir un producto de calidad basado en aspectos como la procedencia, la temporalidad y el proceso de la elaboración de los alimentos que se consumen. El objetivo es garantizar la experiencia turística, resaltar el producto local y como no, el ciclo natural de los ingredientes de la cocina tradicional.

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